Reseña partida “First Contact: XCorps”. Capítulo 1 – “El día en el que el mundo cambió”

DIARIO LOCALIZADO EN LA ZONA OSCURA DE CANARIAS.
Viernes, 12/05/2017 23:30 horas.

¡¡¡Me cago en la puta!!!, esto no puede estar pasando. Son
las 23:20 y llevo corriendo con lo que queda de mi escuadra por Tenerife todo
el día. Nos encontramos en un antiguo repetidor de señal de radio del Parque
Nacional y todavía no me puedo creer lo que ha pasado, aunque lo haya visto con
mis propios ojos, sigo sin creérmelo.
Pero lo más jodido es lo que estamos viendo ahora mismo; la
isla de La Palma está arrasada y su geografía ha sido terriblemente modificada.
La verdad es que no creo que haya ningún superviviente ni me puedo imaginar que
arma se haya podido utilizar para crear tal devastación.
Ahora ya sé que fue esa luz, ese terremoto y posterior
maremoto de esta mañana. Lo tenían bien planeado, aunque el nivel destructivo
utilizado es inhumano, pero ahora que lo pienso… viendo lo que he visto hasta
ahora… Ya no me extraña.
Con ese ataque nos dejaron sin efectivos marítimos. Pero tampoco
creo que hubiese cambiado nada, no hubo señal alguna de alarma y todos nuestros
efectivos estaban acuartelados. Desde el principio no teníamos ninguna
posibilidad.

Esta mañana nos habían llamado para apoyar una manifestación
contra Rajoy que nos estaba haciendo una “visita” para demostrar la “normalidad”
por las fiestas de mayo en la isla y para hablar con Coalición Canaria por no
sé qué cosa de los presupuestos, me daba igual. Estábamos en la subdelegación
del gobierno con los manifestantes cuando se produjo el terremoto, ahí fue
cuando murió el cabo Pérez. Unos escombros le aplastaron la cabeza, con casco
incluido.
Podríamos decir que sería la primera víctima. A no, los pobres
habitantes de la Palma han tenido que ser los primeros. Lo siento mucho por
ellos. A todos nos está costando superarlo.

Después de unos paseos
para recuperar nuestras armas tuvimos que acompañar a Capitanía al grupo de
Rajoy pues, según nos dijo “Casto” un pulso electromagnético, o algo parecido, se
había cargado todos los coches y no tenían manera de llevarlo al Aeropuerto de
los Rodeos. Ahora que lo pienso, tampoco podrían haber hecho volar ningún avión.
Vimos estrellarse un Boing de estos grandes en medio de la ciudad. Así que dudo
que pudieran haber salido volando.
Su “magnifico” equipo decidió encerrarlo en el bunker de capitanía,
mientras nosotros buscamos alguien al mando que no fuera ese puto cobarde alférez
de mierda que mandaba el lugar. Sospecho que ya no debe de quedar vivo nadie
allí, ya estarán todos muertos, seguro.
Nos estaban atacando unas criaturas humanoides, no son como
las películas de marcianos, bueno sí. Sí que lo son, pero estos cabrones están ¡¡hormonados!! 
No son esas criaturas pequeñas grises de medio metro que se ven en “Expediente
X” ni en polladas de esas. Son bichos de más de 2 metros todo músculo y unos
ojos rasgados en vertical gigantescos con unas armas que lanzan unas bolas de energía
muy potentes. 
Se cargó el jeep donde huíamos de un solo tiro haciéndonos volcar.
Estos capullos que tengo como compañeros se habían puesto a discutir sobre lo
que teníamos que hacer mientras un ejército se acercaba por la calle principal.
 Así que tuvimos que salir por patas.
Tuvimos suerte y, salvo por unos rasguños y unos ataques de pánico
de estas mariconas, conseguimos arrancar un viejo SEAT del 2000 que encontramos
y dirigirnos a la base militar de Hoya Fria donde tenemos nuestro
acuartelamiento.
No te he contado nada
de sus vehículos aéreos. Son gigantescos.
Los que creo que son como nuestros cazas son casi tres veces
los nuestros. 
Tienen una maniobrabilidad increíble, para lo grande que son, y están
armados hasta los dientes con esas mismas armas que portan sus soldados de
tierra. 
Pero creo que con suficiente cantidad de efectivos aéreos podríamos
hacerle morder el polvo. Nuestro francotirador “Castigo” fue capaz de derribar
una especie de “mini caza”, parecido a nuestros vehículos no tripulados “Predators”,
que se lanzó en nuestra persecución desde que salimos de la ciudad.
No nos atacaron como en “Independence Day” o “Invasión a la
Tierra” con millones de efectivos y siendo superados de manera imparable sino
aprovechando su total superioridad tecnológica. Si unos 10 cazas y varias naves
de transporte son capaces de hacer tal destrucción no me puedo imaginar lo que
podría suponer un ataque con cientos de ellos.
Cuando llegamos a la base vimos que también había sido atacada,
pero en este caso todavía había supervivientes capturados por los marcianos.
Mientras planeamos como atacarlos vimos como una de esas naves de transporte se
acercaba y los bichos mataron a sangre fría a los prisioneros menos a un
oficial que querían llevárselo a rastras.
Nuestro francotirador comenzó a hacer de las suyas y, por lo
que nos contó luego, mató a varios “perros” gigantescos y a uno de los soldados,
pero no logró impedir que metieran al prisionero en su nave. Los marcianos no
solo matan, también quieren ¡¡prisioneros!! A saber lo que harán con él.
Al descubrir nuestra posición con el sonido de los disparos múltiples
naves y efectivos terrestres fueron a por nosotros. No soy Rambo, pero creo que
estuvimos más de 4 horas huyendo a pie hacia el bosque. Los marcianos dejaron
de seguirnos cuando llegamos a la montaña.
Ahora estamos en este pequeño habitáculo mientras fuera está
cayendo una fina lluvia sucia de color gris. No tenemos agua, comida y ni munición.
No sabemos lo qué está pasando en el lado oeste de la isla, ni en el resto del
mundo. 
Tampoco tenemos comunicación con nadie ni tenemos ningún plan.
No sabemos qué podemos
hacer, pero algo tendremos que decidir pues aquí no nos podemos quedar mucho
más.

1 pensamiento en “Reseña partida “First Contact: XCorps”. Capítulo 1 – “El día en el que el mundo cambió”

  1. Juanjo A. R.

    Fantástica puesta en marcha de la campaña, gran trabajo previo de investigación y de preparación del escenario.
    Divertidísimo grupo de juego
    Las risas nerviosas eran intentos de diluir la gran tensión de la partida.
    Muchas y divertidas anécdotas para la primera edición.
    ¡Deseando continuar!

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