Reseña de la actividad “La Patrulla Extraordinaria: La ciudad de las amazonas”

Juego: Hitos
Fecha: 25-3-2017
Pjs: Hercules
Poirot (Arturo), Sherlock Holmes (Iván Martín), La Mujer Pantera (Cristina
Voada) y Sandokan (Nico).

Despertando a Sherlock Holmes
La Mujer Pantera regresa a la
jungla africana en busca de su prometido. Había sido secuestrado por extrañas
criaturas en el pequeño recinto de bungalows de cazadores y se había convertido
en Mujer Pantera junto con su amiga mexicana, Esmeralda. Ella también se había
transformado en Mujer Jaguar. No recuerda exactamente qué sucedió, pero ahora
que vuelve lo entiende perfectamente: entre las dos mataron a todos los
cazadores que dormían en el recinto. Encuentra a la joven mexicana dormida
entre unos matorrales. Entre las dos intentan deshacerse de las pruebas de su
crimen enterrando a los cazadores, cuando observan que alguien se acerca entre
el follaje. Se trata del prometido de la joven política de origen serbio, que
explica que sus captoras lo habían confundido con un tal Dr. Frankenstein y una
vez sacadas de su error lo volvieron a liberar. No hay más tiempo para
preguntas cuando el Viajero hace su aparición para reclutar al grupo para una
nueva misión, directamente relacionada con esas extrañas captoras y el doctor
alemán.

Sandokán persigue al
misterioso secuestrador de su amada. Ya ha acabado con el resto de los
sectarios de Kali y la ha puesto a salvo dormida sobre un lecho de hojas. Con
su sable malayo en la mano va alcanzando al jefe de los secuestradores, un
hombre ataviado con los ropajes de los fanáticos de la diosa Kali y con una
máscara que le cubre

la cara a
través de los corredores de un perdido templo hindú. Pero pronto comprende que
ha caido en una trampa cuando el suelo parece ceder a sus pies abriéndose a un
pozo lleno de serpientes mortales. Sin embargo la proverbial agilidad del tigre
de la Malasia le logra salvar, aferrándose a un saliente y evitando una muerte
segura. Pronto escucha unos pasos del silencioso jefe sectario que se acerca
para comprobar si ha acabado con el famoso pirata. En el momento preciso cuando
el secuestrador está asomándose al pozo, Sandokán lo aferra del traje y lo
arroja a las serpientes. Mientras cae la máscara se desprende, y el Tigre de
Malasia se sorprende al ver el rostro de su propio padre que él creía muerto
años atrás. Todavía afectado por el shock, acepta la mano amiga del Viajero que
le ayuda a salir del pozo y le recluta como médula espinar del mayor grupo de
héroes existente: La Patrulla Extraordinaria.

Hercules Poirot ha recibido un
telegrama donde el mismísmo Sherlock Holmes le solicita su ayuda desde su
retiro dorado al sur de Inglaterra. Una vez en el pueblo se entera de que algo
terrible ha sucedido en la casona donde habita el famoso detective. Haciéndose
pasar por un agente de Scotland Yard dedicado a investigar el asunto, sube en
el carro de heno de uno de los lugareños que le explica qué ha sucedido al
parecer. El afamado detective ha sido asesinado en su casona. Se ha detenido al
supuesto asesino,

un sintecho
conocido como Coronel Sanders. Sintiendo una inmediata simpatía por el reo,
Hercules se conjura para liberarlo de prisión anunciando ya su inocencia. Una
vez en la casona ilustra al agente de policía local sobre su origen y sentado
en una butaca reconstruye la escena del crimen mesándose el bigote para
concluir que efectivamente el mendigo no fue el asesino, y lo que es aún más
perturbador, el asesinado tampoco es Sherlock Holmes. El asesino ha perdido
además una uña de un pie e iba descalzo mientras cometió el asesinato. Pero no
hay tiempo para más, porque un estallido de luz anuncia la venida del Viajero,
que lo recluta para La Patrulla Extraordinaria ofreciéndole ser el líder y
columna vertebral del grupo de héroes.

Una vez reunidos todos, el
Viajero los conduce hasta un hospital en Boston donde descansa en coma profundo
Sherlock Holmes tras los eventos acaecidos en la Tierra de los Sueños. Sherlock
está dormido viviendo escenas imposibles pero lo suficientemente agradables
para que su mente no luche por despertar. Soñando con estar en la ópera junto
con Irene Adler disfruta del espectáculo, pero sus compañeros de la Patrulla
Extraordinaria le susurran palabras que logran hacer que el detective recele en
su sueño y acabe despertando.

Flechas y balas en la jungla
africana
El Viajero convoca a La
Patrulla entonces a una reunión en un base en el Museo de Ciencias Naturales en
Londres. Allí les explica cómo la ciudad de las amazonas se las ha ingeniado
para secuestrar al controvertido doctor Frankestein, no se sabe para qué
oscuras intenciones. Su misión es internarse en la jungla africana y
rescatarlo. Los héroes aceptan la misión sin dudar. El Viajero los transporta a
su destino y después vuelve a desaparecer arguyendo unas excusas que no termina
de desarrollar. El grupo se interna entre el follaje de la selva centroafricana
y pronto el pequeño detective belga se va descolgando del grupo, sofocado por
el calor y el esfuerzo. A pesar de ello se niega a aflojarse la levita.
Sandokan abre el camino con su sable curvo, y las dos mujeres

pantera (pues
Esmeralda también se ha unido a la misión) conversan entre ellas.

A las horas de marcha el eco
de disparos llama su atención. Sandokan y la Mujer Pantera se dirigen hacia
donde parecen nacer, mientras el resto aguarda intranquilo y Poirot aprovecha
para sentarse a descansar. Se trata de tres cazadores blancos que están
abriendo fuego contra nativos, al parecer. Llevan entre sus trofeos una pantera
negra. Al llegar los héroes el ataque de los nativos cesa. Los tres cazadores
se unen a la Patrulla Extraordinaria y avanzan a partir de entonces con ellos
por precaución.
Ataque nocturno
El grupo decide montar un
campamento y pasar la noche en tiendas de campaña. Ignoran que a medianoche las
amazonas tienen planeado un ataque. Mientras Sherlock conversa con uno de los
cazadores, una flecha atraviesa el cuello del furtivo y él se pone a cubierto
de otras que comienzan a cortar el aire hacia el campamento. Poirot, que estaba
orinando en los confines del campamento, se ve atacado por una guerrero que

pronto lo
reduce mientras él se tira el suelo y lloriquea suplicando que no lo dañen. Las
mujeres pantera se transforman, pero en lugar de atacar a las amazonas se
lanzan contra los cazadores, que abren fuego indiscriminadamente pero pronto
caen muertos. Sandokan se desliza entre la penumbra, sorprende a dos amazonas y
las deja inconscientes mientras Sherlock es maniatado por otra guerrero después
de una breve lucha en el barro. Con el campamento bajo su control, la princesa
amazona Pentesilea hace acto de presencia y decide llevarse a la Patrulla a la
ciudad de las amazonas.

Durante la travesía, todos se
hacen la misma pregunta: ¿se conocen Esmeralda y la princesa amazona? Es lo que
ha parecido desprenderse de las miradas y palabras que han cruzado entre ellas.
De una forma u otra todos los héroes se dedican a recabar información al
respecto en las horas que dura la marcha a la mítica ciudad. Sandokan abre la
marcha con Pentesilea, que le ofrece ese puesto de honor puesto que ha sido el
único que no ha sido apresado por sus guerreras. La Mujer Pantera interroga a
su amiga Esmeralda y Sherlock avanza pensativo cavilando la causa detrás de
todo aquello. Entre todos logran saber que Esmeralda es una amazona, hija de la
anterior princesa, Hipólita. Al parecer Hipólita, recientemente muerta, ha sido
tradicionalmente rival de Pentesilea. Hipólita creía que los tiempos donde las
amazonas podían seguir ajenas al mundo iba a acabar, y para proteger a su
pueblo iba a venir una elegida. Esmeralda salió de África para buscar a esa
elegida, que cree haber encontrado en la figura de Irena.
En la ciudad de las amazonas

Cuando llegan a la ciudad
perdida pronto comprenden los héroes que no son prisioneros en absoluto. Pueden
ir donde quieran, y reciben en todas partes calurosa bienvenida y

ricas
vituallas. Es más, pronto todos los hombres del grupo que las guerreras
amazonas consideran dignos, son sometidos a continuas seducciones. Sin embargo
tanto Sandokan como Sherlock tienen amores que les hacen imposible cualquier
otra aventura con el sexo opuesto. Y ninguna encuentra atractivo a Hercules
Poirot. Es en el curso de un opíparo desayuno cuando encuentran a Frankenstein,
encantado de estar en la ciudad perdida. Dice que lo secuestraron para intentar
curar a la antigua princesa amazona, la madre de Esmeralda. Pero sus
explicaciones resultan vagas y los héroes no acaban de creerlas.

Por su parte Esmeralda llora
la muerte de su madre en un pequeño templete donde resposan sus restos antes de
ser trasladados finalmente a la gran pirámide que domina la ciudad. La ciudad
perdida combina elementos griegos y egipcios en su arquitectura, que los héroes
comprenden se hunde en la noche de los tiempos. En esa pirámide Sandokan y Pentesilea
pasean mientras ella le va explicando la historia de su raza mostrándole los
sepulcros de piedra de todas las princesas amazona, hasta llegar hasta la más
antigua. Por lo que entiende el tigre de Malasia, la primera no es otra sino la
propia diosa Bastet, la mujer con cabeza de gato que es la correspondencia
dentro de la mitología egipcia de la diosa griega Artemisa, la patrona de las
amazonas según los textos clásicos. Allí la princesa le hace entrega de un rico
collar de esmeraldas que se supone perteneció a la diosa.
Masacre en la pirámide

Cae la noche en la ciudad.
Extraños rugidos suenan más allá de los muros de las estancias donde descansan
los héroes, que han recibido instrucciones claras de no salir de sus confines
por su propia seguridad. Una tormenta descarga con gran fuerza sobre la selva
cuando entre los pasillos Frankenstein le pide a Hercules Poirot que le
acompañe esta noche pues habrá de realizar eventos increíbles. El belga le
convenció de que era un

admirador suyo
y un estudioso de las ciencias naturales. Los dos acuden así al interior de la
pirámide, donde el detective belga observa que el alemán ha colocado una
especie de pararrayos en su vértice superior. Ha llegado a la conclusión de que
se dispone a resucitar a la madre de Esmeralda, pero se equivoca. A la misma
conclusión han llegado las dos mujeres pantera del grupo, que han decidido
evitar tal evento antinatural. Pero al llegar al templete donde se encuentran
los restos mortales de la gran princesa observan que no hay nadie y el cuerpo
sigue descansando en su sepulcro. Entonces comprenden cuál es realmente el plan
de Pentesilea: resucitar a la diosa.

Allá van los héroes para
impedirlo. Pero el que lo logra es Hercules, que mientras Frankenstein prepara
su gran artefacto tecnológico ante la totalidad del pueblo de las amazonas en
el interior de la gran pirámide, ha logrado arrancar varios cables sin que
nadie se cerciore. Así, en el momento clave, mientras Frankenstein ríe con
demencia al caer los rayos sobre la pirámide egipcia, se hace el silencio y
nada ocurre. Las amazonas pierden la paciencia y comienzan a convertirse en
masa en mujeres pantera. Irena reacciona y convertida en mujer pantera se lanza
contra Pentesilea mientras el resto de las mujeres pantera observan. Sin
embargo, algunas se lanzan contra los intrusos, que deben correr para salvar su
vida. Hercules es protegido por Sandokan que intenta con su sable hacer
retroceder a las panteras místicas mientras Sherlock, a la cabeza del túnel,
intenta cerrar las compuertas de piedra y dejarlos a todos atrapados en el interior
de la pirámide. Sin embargo los héroes logran llegar antes de que el detective
termine de sellar la catacumba, aunque gravemente heridos. Por su parte, Irena
ha conseguido doblegar a Pentesilea ganando así automáticamente mando sobre las
amazonas. Sin embargo, justo en ese momento un gran estruendo le anuncia que,
junto con todo el pueblo de las mujeres pantera, ha sido encerrada en vida.

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